El corazón del guardaespaldas: 7. Atenerse a las consecuencias
Tan pronto llegó a su apartamento, abrió la nevera y sacó dos latas de cerveza. Una se la tomó de un solo trago y la otra la acompañó con un cigarrillo en la terraza.
Más tarde, todavía no podía dar crédito y aceptar lo que había estado a punto de ocurrir entre ellos. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Es que acaso quería darle más motivos a su padre para que pensara que todo el asunto de ser guardaespaldas no era más que un juego? Sí, eso haría si cruzaba esa línea con esa chiquilla que se suponía, de u