El corazón del guardaespaldas: 19. Complicaciones
— Tranquila, chiquilla, estaremos bien — había estado él tratando de tranquilizarla desde que despertaron.
Ella se movía inquieta por la habitación; su cuñada no solo estaba en la ciudad, sino que había ido a su piso y no la encontró, encima, era muy probable que estuviese con Emilio. Dios, ¿y ahora que haría? Jamás pensó que ese momento llegaría, al menos no tan pronto.
Alzó la vista… ¿y él? ¿Qué le diría? ¿Por qué le sonreía como si nada le preocupara? No, no, su hermano iba a molestarse much