El corazón del guardaespaldas: 20. Celoso
Después de su última clase, lo buscó con la mirada en ese lugar donde solía parquearse, y al encontrarlo vacío, no puedo evitar desilusionarse.
Su pecho se desinfló de a poco, pero decidió que eso no le robaría el aire, claro que no. Tomó un taxi y se fue a piso, era lunes y no tenía nada interesante que hacer ese día, salvo estudiar para sus exámenes.
Pasó lo que quedaba de la tarde y el final de la noche a los pies de la cama, poniéndose al día con debes pendientes y adelantando otros.
Cómo a