58. Estoy tan necesitado de ti
Después de esa fiebre que lo mantuvo en cama por casi una semana entera, hacerle el amor a su mujer y tomar una ducha fría supo que le sentaría muy bien, así que cuando la tuvo desnuda y dispuesta como quería, entrelazó su mano a la suya y la llevó a la ducha para llenarla de besos y mimos; se lo merecía, había sido un paciente bastante caprichoso ese último par de días.
Comenzó con un reguero de besos en su cuello que despertó esa increíble sexualidad que emanaba de cada uno de sus poros, mien