59. "Las sombras"
Ya se había duchado y cambiado de ropa cuando su mujer despertó y lo miró desde la cama que ahora compartían juntos con ojitos adormilados.
— Buenos días — musitó, sonriendo tierna, desperezándose de a poco.
— Buenos días — contestó él mientras caminaba directo hasta ella y besaba su frente — ¿cómo dormiste?
— Muy bien, ¿a dónde vas? — deseó saber, olía a gel de ducha y esa barba que había crecido el último par de días estaba perfectamente rebajada; haciéndolo lucir unos años más joven. Dios, n