Había ignorado a Noah por completo desde que pasó lo que pasó entre nosotros. Pero ese muchacho intenso y estúpido no sabía cómo rendirse.
Mi teléfono no dejaba de vibrar en la mesa de noche con su nombre en la pantalla, pero no cedí ni una sola vez. Responderle significaba abrir una grieta en la muralla que estaba construyendo alrededor de mi plan. Noah era una tormenta, y para destruir a William yo necesitaba que todo saliera perfecto.
Lo que no preví fue la rapidez con la que William o