Olivia
Me quedé inmóvil, sintiendo el eco del nombre de William flotando en el aire. Segundos después, la puerta de la habitación se abrió por completo. La silueta de Noah apareció recortada contra la luz. Entró, cerró la puerta con seguro y caminó lentamente hacia la cama.
Se subió al colchón, se posicionó sobre mí y me miró fijamente a los ojos. El calor de su cuerpo volvía a envolverme, pero una marea insoportable de culpa y asco por mí misma comenzó a ahogarme.
—Quítate —dije con la voz s