Mundo de ficçãoIniciar sessãoJavier salió disparado como alma que lleva el diablo, con una misión clara: recoger las vitaminas de Maia. Mientras manejaba hacia la clínica de fertilidad, una sonrisa tonta se dibujó en su rostro. No solo iba a cumplir con su deber, sino que también tendría la excusa perfecta para ver a la encantadora doctora Daiana. Esa mujer tenía algo que lo desarmaba por completo, aunque él nunca lo admitiría en voz alta.
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