Javier, quien aún permanecía en la mansión porque cuando su jefe dormía él podía estar tranquilo ahí, caminaba por los pasillos, disfrutando del silencio que no encontraba en su casa, donde sus hermanas y su madre hacían ruido a todas horas. Era un respiro para él quedarse hasta tarde en la mansión, lejos del bullicio y el caos familiar. Sin embargo, su paz se vio interrumpida cuando escuchó extraños ruidos provenientes de la habitación de su jefe. Se detuvo en seco, sus ojos se abrieron como p