Isabella se aferró al brazo de Julián con una posesión que no admitía réplica mientras caminaban hacia el estacionamiento del aeropuerto.
—Vamos a mi apartamento —dijo ella casi como una orden—. Tengo reservada una mesa en aquel restaurante italiano que tanto te gusta. El que tiene las vistas al mar.
Julián quería decir que no, pues quería haber corrido detrás de Elena, exigirle explicaciones, confrontarla sobre por qué se había ido con Adrián dejándolo solo con Isabella. Pero todo el suceso aú