Julián dio dos pasos hacia la puerta, decidido a ir tras Elena, pero Isabella se movió primero. Cerró la puerta de la oficina y se plantó frente a él, bloqueándole el paso con una tranquilidad que lo enfureció.
—Quítate de en medio —dijo Julián.
—Primero hablamos.
—No tenemos nada de qué hablar —Julián la miró con una frialdad que no recordaba haber usado con ella—. ¿Cómo entraste? Di instrucciones claras de que no se te permitiera el acceso a ningún edificio de Vancroft.
Isabella sonrió, y en