Dimitri sonrió y se arrodilló frente a Amelia. Depositó un beso en su vientre antes de deslizar las bragas por sus piernas. Luego volvió a ponerse de pie y dio un paso hacia atrás.
Ella se removió inquieta. No debería sentirse insegura al estar desnuda frente a su esposo… pero lo estaba. Su cuerpo había cambiado aún más desde la última vez que se había mostrado así ante él, y no podía evitar preguntarse si aún le resultaba atractiva.
—Te ves deliciosa —musitó él, con la voz profunda, recorriénd