Dimitri se mantuvo apoyado sobre una mano mientras la otra tiraba hacia abajo del cobertor. Luego deslizó esa misma mano por debajo de la camisola que ella llevaba puesta, acariciando su pierna.
Ocultó el rostro en el cuello de Amelia y dejó un beso allí mientras su mano apartaba sus bragas. Acarició su sexo y soltó un gemido de satisfacción al sentirla ya húmeda.
—Dimitri…
Había algo demasiado provocador en escucharla gemir su nombres.
—Vsegdá takáya gotóvaya… (Siempre tan lista…) —murmuró ce