Amelia estaba nerviosa.
Apenas habían salido de la consulta cuando Dimitri, con la naturalidad de quien anuncia una reunión de negocios y no un acontecimiento que podía cambiarlo todo, le informó que sus padres querían conocerla esa misma noche.
No estaba ni remotamente preparada para enfrentarse a los Smirnov. Hasta hacía unos días, ellos la conocían como la organizadora de bodas de su hijo. Ahora Dimitri pretendía presentarla como su futura esposa.
Cualquiera en su lugar se desmayaría.
—La pr