La sirvienta del rey miró con impotencia la humillación que tuvo su hija por el inquisidor. Elisa con lágrimas en los ojos le pidió de favor que buscara por todos lados a Thomas Carver para que la ayudase.
Ella obedeciendo a la princesa fue de inmediato a buscar a Thomas por todos los pueblos, sin saber la sirvienta que él se encontraba en Kinsale visitando la tumba de sus padres.
Elisa con su padre se pusieron de rodillas rezando a Dios para que les ayudase a quedar en libertad. Sus oraciones