La catedral de Pedro estaba custodiada con 75.000 hombres entre militares y civiles, pero no era lo suficiente para enfrentar cara a cara al inmenso ejército del imperio Otomano con cerca de 200.000 musulmanes.
El papa Clemente V sabía que su final era inminente, al saber de la superioridad del enemigo, se disfrazó de un simple campesino junto con el cardenal Filippo y el inquisidor Juan de Acebedo. Custodiado por varios guardias también disfrazados se dirigieron a los campos de Milán donde no