Mundo ficciónIniciar sesiónLa cede de las joyerías Altamira era un edificio enorme y lujoso en el centro de la ciudad, ahí era donde se tomaban todas las decisiones importantes de todas las joyerías dispersas por todo el pais. Ahí era donde se aprobaban todos los proyectos y se firmaban todos los contratos, era sin dudas el corazón del imperio.
—¿Tienes noticias nuevas? —Nada, lo mismo que ya sabes. —El viejo es muy testarudo, no tiene sentido que pase los últimos dias de su vida alejado de todo lo que construyó. —Asi es pero... ¿quien lo contradice? —Tienes razón, ni yo me atrevo —sonrió. —Draco, hablando de otra cosa ¿por fin Grecia se casa en unos dias? —Si —contestó incómodo —hasta donde sé, ella y el muñeco de torta se casan el sábado próximo, el viejo le mandó un video dicíendole que no pospusiera la boda porque él no este presente. Pablo se echó a reir —muñeco de torta —ya no sabes con qué calificativo bautizarlo. —No sé que le ve Grecia —dijo molesto —es un imbécil, un señoritingo que va a compartir el lapiz labial con ella. —¡Vaya! —quien te escuche diría que estás celoso —le comentó Pablo a su socio y amigo. —Pablo, mira, mejor te ca... —Buenos dias —dijo Grecia asomándose a la puerta de la oficina. —Y llegó la aludida —dijo bajito Pablo muy divertido. —Buenos dias —farfulló Draco. —¿Saben algo nuevo de mi padre? —dijo Grecia en lo que entraba y se sentaba en la oficina de Draco. —Nada nuevo —respondió Pablo. —No entiendo porqué mi padre se ha ido asi, sin decirme nada, sin tan siquiera comentarme el motivo de su decición —miró a ambos hombres indistintamente —dice Emilio que... —No creo que el 'pretty woman' tenga algún criterio válido ni lógico —le contestó Draco mirándola fijo y de manera intimidante. —No entiendo porqué siempre hablas tan mal de mi novio —le contestó Grecia con mala cara. —No sé, porque será ¿eh? —ironizó— Porqué será que me cae gordo un tipo que no es un adulto funcional, que vive bajo la sombra de sus padres, que no es capaz de asumir su papel en el negocio familiar sin embarrarla una y otra vez, no entiendo como es que me puede caer mal semejante manojo de virtudes. —¡Eres un estúpido Draco! —dijo molesta Grecia poniéndose de pie — no entiendo como mi padre te tiene tanta confianza como para dejarte a cargo de toda la empresa, no comprendo que tanto te debe que te prefiere a ti antes que a mi, la verdad es que no entiendo. Dio media vuelta y salió rumbo a la puerta de salida, pero antes de salir por completo miró a Draco fijamente, se le notaba el enojo. —No sé para mi padre, pero para mi nunca vas a dejar de ser el guardaespaldas que un dia mi padre contrató para que se jugara el culo por él —salió de la oficina azotando la puerta. Draco respiró profundo y se tocó la cicatriz que tenía en su ceja derecha. Esa cicatriz que le habia hecho una bala cuando precisamente se había jugado la vida por el padre de Grecia. Asi se habian hecho grandes amigos, Antonio hacía ya unos 7 años lo había contratado como su guardaespaldas. Ethan Draco tuvo una formación militar desde muy joven, era un genio en estrategia militar, por eso no le fue complicado aprender durante años todos los detalles del negocio de las joyas, era un negociante nato y por eso poco a poco Antonio fue dejando que tuviera más control, más presencia en la compañía, ya no era Draco, el guardaespaldas, ahora era Draco, el CEO de las joyerías Altamira.






