CAMERON
Esto no era como en las películas, donde las puertas se cerraban a la velocidad una tortuga, dándole a los protagonistas tiempo de ser dramáticos. ¡No! ¡Y una mierda, ¿por qué no podían ser así?!
Las malditas puertas se cerraron en un parpadeo, dejando incluso a Jason, uno de mis escoltas, fuera.
Dentro quedamos Colin y yo, además del director, que pegó el grito en el cielo, sin entender qué pasaba, otro escolta y algunos empleados.
Al segundo siguiente escuché un estruendo, el sonido c