—Logró notar con grato agrado qué han mejorado con su entrenamiento, al paso que van, me temo que ya no serán mis amantes —una sonrisa se posa en sus labios
Ambos hacen una reverencia recatada, mostrando su eterno respeto hacia ella.
—Pueden descansar, no hay necesidad de tomarse tantas formalidades —con la mano levemente levantada y un gesto amable en su rostro, pero al mismo tiempo perdido
Ambos respetaron su decisión obedeciendo su petición.
—Gracias, su majestad. Siempre es un agrado tener