Nysa
No tardamos mucho en llegar a la casa de Horus; es un gran palacio cubierto de oro y arena blanca a sus alrededores, maravillosas plantas como palmas en la entrada que dan sombra tan pronto han de llegar sus invitados; es un pasillo entero con acordeones de oro en su tronco.
Al bajar, es de mi grata impresión que la servidumbre de Horus usa la cabeza rapada, un delineado fino y telas tan transparentes que dejan a la vista sus paños menores.
Eros baja detrás de mí; siento su presencia a m