Como estaba previsto en el juego, la primera parte de la búsqueda de aquellas almas era en la mansión de Ivan. Antigua casa de Horus.
En su interior, la luz acobijaba la oscuridad, relucía entre la belleza de su vigencia; la noche llamaba con su ambiente gélido, una que el duque recordaba a la perfección.
—Su majestad, ¿puedo hacerle una pregunta? —apretó su mano sin apartar los ojos de los ventanales de la casa y su fachada.
Una presión abrupta se apodera de su pecho, de su garganta.
—Hazla —