Aun con aquella duda que ha de matar su corazón, después de dos largas horas de viaje, finalmente decreto con autoridad:
—De ahora en adelante, no quiero que te separes de mí —dijo Nysa con frialdad en su mirada
Eros levantó la cabeza, impactado, estaba intrigado; su sorpresa a de decir más que sus palabras.
—Majestad….
—estarás a cinco pasos detrás de mí y nada más…
No dijo nada. Simplemente atendió a la solicitud de su reina con total devoción, conforme las ruedas se movían Nysa no apartó su