Aun sintiéndose intrigada decidió abrir el libro, sus ojos desgastados y algunas con manchas retrataban la noche de varias prostitutas, pudo reconocerlas por dos cosas, la marca en su pecho, y que ninguna mujer modelaría para un artista, desnuda.
Su amante estaba avergonzado, cada vez que pasaba la página era una ilustración más explícita la cual tenía en cuenta que eran demasiado para una mujer tan fina y pura como la Reina; sin embargo, su expresión demostraba lo contrario porque a pesar de t