la mujer que amo ....
Mientras tanto, en el Grupo Porter
La empresa estaba sumida en un caos total. Los activos caían en picada y, aunque Walter había intentado mantenerlo en secreto, la situación solo empeoraba.
En la sala de reuniones, los altos directivos discutían acaloradamente el rumbo crítico que estaba tomando la compañía.
—No puede ser… esto no puede seguir así. En menos de un año las acciones se han desplomado —exclamó uno de los accionistas, golpeando la mesa con frustración.
El comentario desató un estal