No dejaré... que te toquen
Después de la cena, Maggie recibió una llamada urgente del hospital y tuvo que irse. La noche envolvía a Sol mientras esperaba inútilmente un taxi frente al restaurante. Después de veinte minutos de espera, revisó su celular con fastidio.
Qué mala suerte tengo.
murmuró al ver que le habían cancelado el servicio. Respiró hondo y pidió otro taxi, pero la aplicación le advirtió: más de una hora de espera.
- Olvídalo - dijo al aire, guardando el teléfono antes de encaminarse hacia la estación de au