Los días habían pasado lentamente, y con ellos el estado de Michael había ido mejorando. Después de pensarlo mucho, decidió regresar a su apartamento. Necesitaba silencio, soledad… espacio para enfrentar los pensamientos que lo perseguían desde hacía meses: el ataque, su vida como soldado, la preocupación de su madre, el matrimonio, el vacío que le dejó Aysel.
En medio de ese silencio, llegó a una conclusión inevitable: jamás podría amar a otra mujer como amó a Aysel. Pero ver la preocupación e