Ese hombre está enamorado de tí, Debora.
La tención era palpable y en ese instante Javier confesó una cruda realidad.
—Hermano, el tipo ese que te insultó la otra vez por teléfono, un tal Camilo, ha venido hoy —en cuanto Jarli escuchó eso, sus vellos se erizaron de punta a punta y sus pupilas se dilataron rápidamente.
—Te lo puedo explicar—dijo Debora con la voz temblorosa. Justo cuando por fin ella estaba viendo el lado bueno y tierno de Jarli, ahora se iba a acostumbrar a ver al demonio que tenía en su interior, demonio que obviament