Final. Juntos por siempre.
Han pasado casi cinco meses desde aquel fatídico incidente. Débora se encontraba acostada en su cama, mirando cómo se aproximaba la fecha de su cesárea. No sentía dolores, ya que con la cesárea la mujer no siente dolor, pero una inquietud sorda la invadía.
—Mi amor, te he traído un helado de chocolate, tu favorito —dijo Jarli, su esposo, mientras dejaba el tazón de helado en la mesa y le regalaba una sonrisa reconfortante.
—Muchas gracias, querido —dijo ella, mientras levantaba su pesada barrig