Extra. Una hermosa familia.
Jarli estaba sentado en el sofá, concentrado en su computadora. Había trabajado desde casa durante un par de años, y aunque estaba acostumbrado a los gritos de sus dos hijos, Esperanza (7 años) y Jarvin (3 años), esa tarde se sentía especialmente abrumado.
—¡Papá, papá! ¡Mi hermana no me quiere dar la patineta! —gritó Jarvin, con un llanto desgarrador que resonó en toda la casa.
Jarli dejó el portátil sobre el sofá y corrió a cargar a su pequeño, llenando su carita de besos en un intento desesp