Mabel
Desperté de golpe con los pulmones ardiendo y la certeza de que algo estaba mal incluso antes de abrir los ojos, la oscuridad fue lo primero que mis ojos reconocieron, intenté moverme y el mundo giró.
—Faddei… —intenté decir.
Mi voz no salió y el recuerdo traicionero me hizo sentir como una idiota. Mi garganta arde ansiosa de agua.
Me incorporé con dificultad y el mareo volvió a sacudirme, cerré los ojos, respiré hondo, obligándome a pensar con claridad.
No entres en pánico, no todavía.
L