Mabel
Mi estómago se siente pesado, como si sospechará lo que pienso hacer papá me quiere de vuelta hoy mismo, sin importar la hora, según él, es por mi seguridad, quiere tenerme protegida detrás de sus muros ¿Pero qué cambio ahora? Me intriga saber el verdadero motivo.
No es normal que después que permitiera que yo hiciera mi vida, según mis deseos, ahora quiera llevarme a su lado, algo lo amenaza y necesito saber que es.
Camino afuera, aun no amanece, no he podido dormir ni un poco, al ver a Vicenzo, noto que está cuidando la entrada de la habitación de Faddei y cuando sus ojos se fijan en mí, me tenso. —¿Ya sabes que me casaré con tu jefe?
Asiente.
—Bien, necesito que sea a primera hora. —No es una ordenanza, es una petición de mi parte que hago con cautela, no quiero que se malinterprete nada, aunque con ese ataque de posesividad de Faddei, creo que todo quedó interpretado.
—Por supuesto señorita Mabel, como usted lo ordené, afinaré los detalles necesarios.
—Gracias Vicenzo.