Faddei
No fue su supuesta renuncia lo que me descolocó, tampoco haberla complacido con mi boca, sino fue la propuesta de matrimonio. No debí disfrutar de esa forma, ella es mi objetivo y aun así la muy maldita sabe exquisito, al punto que no quiero que nadie se le acerque.
He visto mujeres arrodillarse por miedo. He visto alianzas selladas con sangre ajena, pero Mabel, me pidió refugio y poder, está retando a su padre y eso simplemente me voló la cabeza.
La escuché hablar y entendí algo peligroso: no solo quería ponerle límites a su padre, sino que me consideraba lo suficientemente poderoso para casarse conmigo.
La dejé ir, no respondió a mi pregunta.
Mi costado arde, la herida late recordándome que sigo vivo, aunque el mundo me creía muerto. Me serví un trago, llevé los analgésicos a mi boca y los pase con whiskey.
—¿Qué sucede? —pregunté sin mirarlo.
—Señor siguen movilizando hombres, lo siguen buscando, el capo solicitó a su hija de vuelta, la quiere protegida detrás de sus mu