Mabel
Me muevo con lentitud al escuchar el timbre fastidioso e incesante de mi celular; dentro de mi cabeza un taladro martillea con fuerza y la claridad que dejan los rayos del sol al colarse por el ventanal me resulta excesivamente molesta.
Gruño por la pesadez de mi cuerpo, estiró el brazo a ciegas y hago callar el sonido, no miro la pantalla, no necesito verla para saber qué se trata de mi padre.
El celular vuelve a timbrar y aun con los ojos cerrados respondo la llamada. —Padre estoy bien