—Entonces... eres mi hermano —afirmó Javier, con una sonrisa radiante que iluminaba su rostro.
Richard asintió lentamente, aún procesando la información, pero con una certeza creciente en su voz. —Sí... sí, creo que es cierto. Fernando... todo encaja de alguna manera. Ahora... Ahora quiero conocer a mi madre. Necesito hablar con ella, entender todo esto.
—Puede ser... pero ir a la mansión ahora no creo que se pueda —dijo Javier, su entusiasmo inicial decayendo ligeramente. Su rostro se ensombre