Samantha
Llegó el día en que debo regresar a la ciudad. Desde que Cristian y yo volvimos a hacer el amor hace dos días, no me ha dejado sola ni un segundo; está pegado a mí como un chicle con apego emocional incluido. Y no me quejo… bueno, tal vez un poco. Pero ya debo regresar, y la verdad eso me pone triste, aunque sé que en poco tiempo él estará conmigo otra vez.
Sin muchas ganas, me ayuda a terminar de empacar mis cosas. No sé de dónde salió tanta ropa, porque terminé necesitando otra male