Samantha
El tiempo empieza a pasar sin que nos demos cuenta.
Seguimos sentados a la orilla del lago, hablando de todo y de nada. De lo que dolió. Y lo que sigue doliendo. Iván escucha sin interrumpirme. No intenta arreglarme, ni darme frases de calendario motivacional. Solo está ahí. Y la verdad… eso para mí es suficiente.
—¿Sabes qué es lo más injusto de todo? —digo de pronto, mirando el agua—. Que después de todo lo que pasó, sigo teniendo miedo. Miedo de relajarme. Miedo de estar bien… porq