Samantha
El día iba mejorando. Reencontrarme con Iván había alegrado mi ánimo, pero tenía que aparecer esa maldita estúpida. ¡Qué rabia! "Mi osito", jajá, ¡qué ridícula! Solo pensar en ella hace que la sangre me hierva. Cristal siempre nos hizo la vida imposible. Antes éramos ingenuas, demasiado dóciles, pero desde aquel día en que dejamos el pueblo, juramos que jamás, nunca, volveríamos a dejar que nadie nos humillara.
Sé que debería ir con las chicas y hablar de lo ocurrido, disculparme por p