—¿¡Qué!?
El rostro de Liam cambió drásticamente; parecía como si un rayo lo hubiera alcanzado. Cayó al suelo como una marioneta sin hilos, perdiendo el conocimiento.
Cuando Liam volvió en sí, ya estaba en el hospital.
Se incorporó de golpe, agarrando al mayordomo por el cuello de la camisa:
—¿Dónde está Aurora? ¿Está bien? ¿La han encontrado?
El hombre negó con la cabeza, visiblemente incómodo:
—Liam, el equipo de rescate ya ha salido a buscarla, pero… el acantilado es muy alto. La probabi