El salón estaba lleno de luces doradas y aplausos bien ensayados. Julián hablaba en el escenario con esa voz grave que podía hipnotizar a cualquiera.
—La confianza —decía— es la base de todo crecimiento.
Las pantallas detrás de él proyectaban gráficos ascendentes, cifras limpias, imágenes de proyectos impecables. Nadie sospechaba que en cuestión de minutos ese escenario se convertiría en un campo de ruinas.
Yo apretaba las manos sobre mi regazo. El celular vibró discretamente: un mensaje de Se