Lucía no dejó de buscarme tras mi desaparición.
Gastó una fortuna comprando grabaciones de cámaras de seguridad de cada domicilio.
Descubrió que, antes del supuesto ritual entre Laura y David, Laura tenía un novio: se llamaba Roberto.
Roberto era adicto. La perseguía para pedirle dinero. Laura lo manipulaba diciéndole que su hermana tenía recursos y que yo, cubriría todos sus caprichos, incentivándolo a dejarla a ella y fijarse en mí.
Las grabaciones mostraban con claridad sus encuentros y conve