Capítulo veinte.
Al día siguiente, Ethan se resignó a la idea de que tendría que compartir su espacio con la hermosa mujer que había invadido su cabaña. Después de un desayuno sustancioso, que incluía huevos, tocino y tostadas, Ethan decidió que era hora de establecer algunas reglas.
Era principios de septiembre, y el aire comenzaba a enfriarse, señalando la llegada del otoño. Ylva había estado a punto de empezar sus clases en la universidad, y el semestre académico ya había comenzado, pero obviamente es algo q