Capitulo diecinueve.
De regreso a la cabaña, Ethan se dispuso a preparar la cena mientras Ylva lo observaba desde la mesa. La cocina estaba impregnada con los aromas de las hierbas frescas y el crepitar del fuego en la estufa. Ethan se movía con facilidad y destreza, demostrando su habilidad culinaria.
Ylva no pudo evitar observarlo con detenimiento. La manera en que se movía, la concentración en su rostro… todo la fascinaba. Sentía una mezcla de admiración y curiosidad. Sin embargo, su mirada no pasó desapercibida