Capítulo trece.
Ethan dormía plácidamente en su cabaña, disfrutando de la calma de la madrugada, cuando, de repente, su parte lobuna comenzó a inquietarse. Se despertó de golpe, sintiendo una oleada de sensaciones a través de sus sentidos.
Fijo su vista en el reloj que tenía en la mesa y este marcaba las 4. Fue cuando un delicioso aroma invadió su ser, como el perfume de flores nocturnas mezclado con la frescura del rocío de la mañana. Era una fragancia embriagadora, dulce y seductora, que parecía envolver su