Ylva estaba llena de preguntas y confusión. La revelación de su madre la había dejado con más interrogantes que respuestas. Sin embargo, Elena parecía entenderlo y continuó hablando, tratando de aliviar la angustia de su hija.
—Cuando no te encontrábamos, me sentía desesperada. La incertidumbre y el miedo me consumían cada día. Luego, cuando nos dieron los resultados de los exámenes, me sentí fatal. Pensé que quizás habías huido, creyendo que serías rechazada por nosotros —dijo Elena, su voz te