CHRISTOPHER VARON
La desvestí por completo, dejando su cuerpo desnudo ante mis ojos. Dios… Bianca era una provocación hecha carne. Su piel suave, su cuello temblando bajo mi respiración, y ese culo perfecto, redondeado y respingado, me llamaba de una manera casi animal.
Quise morderlo.
Quise marcarlo.
Quise dejar claro que ahora me pertenecía.
Aparté la mirada apenas lo suficiente para observar la habitación. Había una silla cerca de la ventana; la tomé y la puse justo frente a la cama, dond