Los días pasaron sin noticias de Roberto y Ximena se encontraba dividida entre sus deseos inconfesables y lo que creía que era lo mejor. Así que había intentado convencerse de que eso era bueno. De que, después de esa última vez en el.hospital, lo último que necesitaba era volver a verlo, sentir su mirada quemándole la piel o escuchar su voz diciéndole.algo en un susurro con acento brasilero que, a su pesar, la derretía por dentro con esa cadencia irresistible. Pero a pesar de esa lógica, algo