Luego de que Roberto se fue, el silencio llenó la casa como una manta pesada. Ximena se quedó con la frente contra la madera fría de la puerta mientras un temblor recorría su cuerpo. No sabía si era rabia, miedo o el eco del caos emocional que Roberto siempre dejaba a su paso. Inspiró profundamente, intentando calmarse, pero los pensamientos la atacaban como una tormenta incontrolable. Caminó hacia el baño, sintiendo el peso de la noche sobre sus hombros. Abrió el grifo de la ducha y dejó que e