Ximena acomodó a Junior en su cama después de leerle su cuento favorito sobre dinosaurios. Mientras observaba cómo su hijo se sumergía en el sueño, la tensión que había logrado ocultar durante el día comenzó a filtrarse en su interior. Sabía que un nuevo enfrentamiento era inevitable, pero nunca imaginó que sucediera esa noche. El golpe en la puerta resonó por toda la casa. Rápido, fuerte, autoritario. Ximena sintió que el corazón le daba un vuelco. No necesitaba mirar por la mirilla para saber