El día comenzó con una inquietud que Ximena no podía sacudirse. Se despertó mucho antes de que sonara la alarma, con un peso en el pecho que no la dejaba respirar con tranquilidad. Sabía que lo que sucedería aquel día marcaría un antes y un después en sus vidas. Se levantó despacio, intentando no hacer ruido mientras se vestía. Eligió un conjunto sencillo pero fino, unos jeans y una blusa cómoda con un blazer y unos tacos, pero pasó más tiempo del habitual frente al espejo. Necesitaba verse fue