Narrador
La ciudad todavía estaba envuelta en una quietud engañosa cuando Elena salió del edificio esa mañana. Berlín siempre tenía esa manera de fingir calma, como si nada importante estuviera a punto de ocurrir, como si el mundo no estuviera lleno de decisiones que podían cambiar una vida entera.
El aire era frío, pero limpio. Elena caminó despacio, con el abrigo cerrado hasta el cuello y la mente aún desordenada por la noche anterior. No había dormido bien. Había pasado horas mirando el t